Etapa 3: Miércoles 6 de Agosto'08 - Parte III

En un principio todo iba sobre ruedas (obvio yendo en bici - jeje), pero la cosa se empezó a truncar al sufrir un pinchazo en la rueda trasera nada mas pasar la Villa de Maeztu.
Por fortuna, pasado menos de 1,5km. había una gasolinera, donde pude meter presión a la rueda recien reparada.

En esos momentos comenzaron a levantarse unas rachas de viento bastante molestas por lo que me puse nuevamente en marcha antes de que la cosa llegase a más.
Cuando aún no había alcanzado la cima del puerto de Azazeta empezó a chispear poco a poco, pero el cielo presagiaba que lo peor estaba por llegar. Afortunadamente para mi integridad, la intensidad de la lluvia no se incrementó durante el descenso del puerto, aunque la temperatura cayó varios grados y por ello me coloqué el chubasquero.

En esos momentos ya ni pensaba en rutas verdes ni en porras, sino en localizar algún lugar donde resguardarme de la lluvia que cada vez caía con mayor intensidad convirtiéndose poco a poco en un aguacero. Encontré una marquesina de autobus ubicada junto a la carretera y me quedé esperando a que pasara la tormenta, en compañía de mi novela.
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Pasé alrededor de dos horas resguardado en el interior de la marquesina con la única compañía de mi libro de varias arañas que trepaban por las telas de araña que tenían instaladas en diferentes puntos de la habitación.
Como comprendí que la tormenta no tenía intenciones de ir a menos, me equipé con mi super chubasquero con la intención de encontrar alojamiento en alguna pensión o albergue a un buen precio. Pasé de largo el desvío a Estibaliz con pena, pero era importante conseguir una cama caliente para pasar esa noche.

En la misma entrada a Vitoria había un hotel de dos estrellas en el que afortunadamente disponían de una habitación doble con la que me quedé. El precio de la habitación fué de 40€.

En el mismo edificio del hotel había un bar-restaurante donde me tomé un bocata acompañado de una cervecita fría después de la ducha caliente que me pegué nada más crucar la puerta de la habitación.

Esa noche la pasé viendo la TV hasta que me entró el sueño y trás hacer unas llamadas para hablar con familiares y amigos aproveché el disponer de un colchón bajo mis huesos para recuperar energías.

Distancia recorrida el tercer día: 97 kms.