Etapa 2: Martes 5 de Agosto'08 - Parte II

A las 18h estaba subiendo la "Cuesta de Beloso" que me anunciaba la llegada a Pamplona. En este momento empezaron a caer las primeras gotas, al principio poco a poco pero cada vez con mayor intensidad. El cielo en estos momentos estaba completamente oscuro y parecía que se había hecho de noche.

Al transitar por la "Avenida de Navarra" tuve que detenerme para cubrir las alforjas y ponerme el chubasquero puesto que la lluvia empezó a arreciar cada vez más fuerte. En ese momento andaba bastante desconcertado sin las ideas claras, ya que era muy pronto para parar detener la marcha en el segundo día de viaje.

Por la mañana había comenzado a pedalear convencido de que esa noche dormiría habiendo dejado atrás Pamplona y Estella, pero contra las inclemencias del tiempo poco se podía hacer. Por ello, a las 18.20 estaba tomándo un pintxo de tortilla con una cerveza en una cafetería, protegido de la lluvia y el viento que cada vez arreciaba con más impetu, y continué con la lectura de la fabulosa novela de Javier Sierra al tiempo que observaba cómo una cuadrilla de jubilados se jugaban las perras a las cartas.

Por fin, a las 20.30 la lluvia cesó, al igual que el viento que la había estado acompañando, por lo que reemprendí la marcha, una vez me indicaron cuál era la ruta más adecuada para abandonar Pamplona y tomar rumbo a Estella.

No sé si yo no supe entender correctamente las indicaciones que me dieron, pero por más que pregunté a diferentes transeuntes, no fuí capaz de tomar la salida hacia Estella y me vi envuelto en un callejeo en el que acabé en el precioso "Paraje de Eulza", próximo al Polígono Industrial Landaben, del que me costó dios y ayuda salir y tomar de una vez la carretera hacia Estella.

El problema que tenía en ese momento era que poco a poco se me iba echando la noche encima y no conseguía avanzar... ni salir de Pamplona. Gracias a la ayuda de gente que paseaba con los perros por la zona, conseguí tener una noción de qué dirección debía tomar, pero tras cruzarme con un coche lleno de gitanos hasta los topes por el camino de cemento por el que transitaba, la cosa no tenía buena pinta. Para colmo, para escapar ese bonito paraje, debía subir una rampa de unos 400 mts. con un 20% de desnivel. Tras superarlo, me encontré en Zizur Mayor; y desde allí pude tomar la autovía dirección Estella, no sin antes saltar la mediana, y suss vallas, con la bici a cuestas. Una vez en ese punto, ya sólo me quedaba apretar los dientes y tratar de recorrer la mayor distancia posible antes de que se me hiciera completamente de noche.

Esto me ocurrió en las primeras rampas de ascensión al puerto del Perdón y me hizo ilusión ver cómo iba oscureciéndose el cielo sobre los enormes molinos de viento ubicados a pocos metros de donde yo me encontraba. Antes sólo los había visto en el programa de la Mirada Mágica de la EiTB.

Por desgracia, nuevamente se puso a llover; no tanto como a lo largo de la tarde, pero sí lo suficiente para mojarse uno. Por ello, y porque ya eran prácticamente las 22.00h y ya apenas se veía sin luz, me dispuse a localizar un lugar adecuado en el que pasar la noche. Planté la tienda de campaña bajo unos árboles próximos a la carretera, dentro de un trigal y me introduje dentro con mi saco y lo imprescindible para pasar la noche.

Nuevamente la radio me acompañó hasta que me entró el sueño, no sin antes escuchar que por toda la zona norte del pais estaban produciéndose tormentas de verano por la tarde a causa del intenso calor reinante durante el día. Lo malo de esas noticias fué que la previsión para el día siguiente era similar a la del día que estaba acabando.

Ese día me di cuenta de lo mal señalizadas que están las carreteras para los "otros usuarios" de las mismas. Me había pasado 45 mins intentando salir de Pamplona tratando de NO infringir ninguna norma de tráfico.

Con todo, 106 kms. en la jornada.