Tras el susto de la noche anterior, me aseguré de que todas mis pertenencias se encontraban en perfecto estado. También me quedé asombrado del estado en que quedó la manzana que no llegué a tomar la noche anterior.
Cuando cogí la bici para ponerme en marcha, decidí que debía aprovechar la ocasión para visitar la Laguna Negra, puesto que me encontraba relativamente cerca de ésta.
Cuando llegué a Vinuesa me detuve en una cafetería en la que me tomé un cafecillo con dos trozos de bizcocho. Tuve la suerte de que a mi entrada a la caferería Samuel Sanchez estaba convirtiéndose en Campeón Olímpico en China. Por lo que pasé, probablemente, más tiempo del necesario tomándome el cafecillo.
Cerca de las 12.00 fué cuando monté nuevamente sobre la bici aguantando un sol abrasador, con la alegría de haber visto a Samuel en lo más alto del podium.
A mi entrada en Abejar busqué un restaurante porque estaba muerto de hambre. Estuve leyendo mi novela hasta que me indicaron que podía pasar al comedor y tomé un menú, que fué un poco caro para lo que me dieron; aunque el trato fué muy correcto.
Tras terminar la comida, me tomé un patxarán que me acompañó hasta que leí las últimas líneas de la novela que me estuvo acompañando durante todo el viaje; y una vez cerrado el libro, volví a pedalear sobre la bici.
Revisando los mapas con posteriorioridad, en el sofá de casa, me doy cuenta que en ese momento cometí un error al tomar la N-234 dirección Burgos, puesto que había acordado con mi padre que si por un casual veía que no iba a ser capaz de llegar al pueblo de la abuela antes de las 20.00h, él vendría a recogerme con el coche. Esa noche iríamos a la bodega a cenar cordero asado a las brasas y había que subir a la bodega siendo aún de día.
La N-234 era una carretera aburrida llena de falsos llanos y con el viento que soplaba siempre de costado. Miré el mapa y vi que tomando un desvío por una carretera comarcal, podía acortar unos pocos kilómetros. Tomé esta carretera que me llevó por pueblecillos perdidos como el caso de Muriel Viejo, Cubillos, Valdealdeanos, etc....
Lo bonito de transitar por esta carretera era que los paisajes cambiaban contínuamente cada pocos metros, aunque ello implicaba el tener que realizar alguna ascensión más o menos dura que no figuraba en el mapa. En cualquier caso, el saberme cerca de mi destino, a las 18.00 ya había confirmado con mi padre que se pasase a recogerme a Burgo de Osma a las 19.30, me daba energías extra para mirar positívamente los paisajes que me rodeaban.
Volví a una carretera general en un cruce próximo a Ucero y distante de El Burgo unos 15kms.... ¡¡¡¡mis últimos 15 km de viaje!!!! Llegué en menos de 30mins a El Burgo de Osma, ya que mis energías estaban pletóricas. Trás 6 días consecutivos de pedalada, un ataque de una pareja de zorros, 2 tarde/noches pasadas por agua, una novela ("la Cena Secreta") leída; ya no tenía que segur pedaleando por más tiempo.
Busqué una pastelería donde compré 3 cajas de "Mantequilla de Soria" y me dediqué a desmontar las alforjas de la bici para estar preparado ante la inminente llegada de mi padre. Tras saludarnos debidamente, metimos la bici al maletero tras desmontarla, y partimos rumbo a casa de la abuela en su querido pueblo de Castillejo de Robledo, que distaba apenas 40km. En cuestión de media hora ya estaba enseñando a toda la familia las huellas que me dejaron los zorrillos la noche anterior en el pie y en el codo con las consiguientes caras de admiración por parte de todos.
Después, nos fuimos a cenar a la bodega unas ricas chuletas de cordero a las brasas; y trás la cena hubo verbena ya que se estaban celebrando las fiestas del pueblo.
Este es mi último comentario en el blog, así que no me queda más que agradecer su tiempo a todos los que me hayan leído.
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ MUCHAS GRACIAS !!!!!!!!!!!
